Hay tropos románticos que realmente me encantan. También hay tropos de ficción que no me gustan. Y en el diagrama de Venn de hoy, voy a escribir sobre tropos románticos que no me gustan.
Esto es, obviamente, personal. Y no está basado en nada más que mis opiniones y mis gustos y también voy a evitar referirme a escritores o libros específicos porque no es el objetivo de esto. Y algunas de estas cosas vienen de programas de TV, porque sí.
Primero que nada, y sé que Amy Schumer tocó el tema en uno de sus especiales, son las propuestas de matrimonio sorpresivas. En el sentido de, alguien absolutamente sorprendido. Como si no hubiera habido conversaciones anteriores en la pareja sobre un futuro. ¿No necesitás saber que compartís objetivos a largo plazo antes de decidir pasar el resto de tu vida con alguien?
Lo que me trae al punto número dos: casarse sin hablar del tema «hijos» antes. Si personajes se casan de jóvenes y después cambian de opinión, es una cosa. Pero casarte con alguien sin hablar claramente sobre: 1) Hijos, sí o no; 2) si sí, cuántos; 3) qué rol va a tener cada padre; 4) expectativas de tiempos; 5) cómo los van a educar (por ej., educación, religión, nutrición, uso de dispositivos, etc.)…
Este tema me irrita cuando se trata de programas de TV porque usualmente se usa como un obstáculo para que una pareja supere. Y no me gusta, especialmente cuando da la impresión de que los personajes involucrados definitivamente hubieran hablado del tema antes.
Acechar (stalkear). No. Simplemente no.
Dañar propiedad. Leí una novela con el tropo de enemigos a amantes donde competían en una oficina (no, probablemente no sea en la que estás pensando) y para ganar una campaña, uno de los personajes le destruyó la computadora (que era propiedad de la empresa) a la otra persona. Perdón, ¿me tiene que copar eso? Mostrame un personaje que gana porque se lo ganaron, no porque cometieron un acto ilegal en su lugar de empleo.
Sí, sé que me estoy tomando esto muy en serio, pero dejame seguir porque es terapéutico.
En ambientes profesionales, el gesto final —en frente de colegas, jefes, clientes— me exasperan. En serio. ¿Por qué se considera romántico poner en juego el trabajo de alguien? Y no hay manera de que los puedan rechazar en semejantes circunstancias, ¿no?
Otro tropo que me cruzo de vez en cuando que me hace devolver el libro al instante sin dudar es la viuda que se enamora del hermano del marido fallecido. Sé que pasa en la vida real, pero igual. O salir con el/la ex de tu hermana/o. ¿Por qué? Sé que cada vez está más complicado el mercado romántico, pero es un concepto que no me va ni un poco.
Y tampoco me va el confundir lujuria por amor. Sí, los personajes se pueden confundir, pero el autor no debería. Si las únicas razones por las que un personaje dice haberse enamorado de otro son físicas o tienen que ver con intimidad física, tiene que haber alguna interacción donde se muestre una conexión más emocional. Sino, me queda la sensación de que, después de la etapa de luna de miel, no van a tener nada de qué hablar. (Mirá Rosaline y quedate hasta después de los créditos).
También hay errores forzados que se pueden resolver con una conversación o explicación en mi lista.
Sólo, sabés, personajes siendo gente normal. Sí, hay grandes gestos y discusiones y no todos somos buenos entendiendo y procesando nuestros sentimientos, pero como dije, estas son mis opiniones, así que acá están.
¿Hay tropos románticos que te hacen devolver un libro al estante o que te frustran?

