Tropos románticos que me encantan

Los tropos son básicamente clichés o recursos que se repiten en diferentes géneros. Aunque conduzcan a historias o desarrollos predecibles –o a causa de ellos– pueden ser exactamente lo que los lectores buscan.

Mientras que las novelas de misterio y de suspenso pueden intentar evitar los tropos (lo último que se busca en esos géneros es la previsibilidad), las novelas románticas a veces se eligen gracias a ellos. Y estos tropos pueden cambiar un poco según el subgénero (histórico, contemporáneo, gótico, fantástico, etc.), pero en su esencia son bastante parecidos.

Uno de los tropos más famosos es “de rivales a amantes”. Beatrice y Benedick de Shakespeare (Much Ado About Nothing), Lizzie y Darcy de Austen (Pride and Prejudice), Oli y Ethan de Christina Lauren (The Unhoneymooners) y I Will Survive son sólo algunos de los muchos ejemplos.

¿Por qué es tan popular? Por lo general, hay discusiones que muestran que la pareja, a pesar de sus diferencias, son compatibles por su ingenio y espontaneidad. También está la química y la atracción irresistible que tienen los personajes entre sí. Sin embargo, la escritura es clave. La animosidad tiene que ser genuina y tener una razón realista, y la evolución, el cambio de rumbo en la relación cuando pasan de rivales a amantes, tiene que ser coherente y fluir. Y si hay un tercer personaje que añade tensión, los lectores tienen que seguir queriendo que la pareja principal esté junta.

Las “segundas oportunidades” son otro tropo popular, y en este se basan Persuasion, de Austen, The Road Trip, de Beth O’Leary y All Too Well. El desamor, algún tipo de traición o un malentendido dan lugar a una separación y las novelas suelen empezar con el reencuentro o su anticipación. Este tropo es quizás tan popular porque permite hacer ilusiones: ¿Y si tengo una segunda oportunidad en algo que arruiné hace años? Y con el crecimiento, esta vez va a terminar bien.

Las relaciones falsas también pueden ser divertidas. Desde Daphne y el Duque en la primera novela Bridgerton de Julia Quinn hasta If I Never Met You de Mhairi McFarlane, hay muchísimos libros para nombrar. Este tropo puede ser especialmente divertido si se trata de una pareja que también tiene una rivalidad en marcha y se ven obligados a pasar tiempo juntos y, bueno, hay un “felices para siempre” eventualmente.

Algo similar son los matrimonios de conveniencia: dos personas que aceptan casarse porque la unión tiene un beneficio. A veces hay una fecha límite (se acuerda el divorcio después de X años) que previsiblemente será ignorada porque la pareja se va a enamorar antes de alcanzarla.

En novelas históricas, la historia con aires de Cenicienta también es bastante popular. No digo que An Offer from a Gentleman sea mi novela favorita de Julia Quinn, pero está empatada en el primer lugar con The Viscount Who Loved Me. Aunque este tropo puede haber sido más frecuente en épocas en las que las mujeres tenían poco (o nada) a lo que aspirar en cuanto a su carrera, todavía se le puede dar un giro contemporáneo.

Y discursos o cartas. ¿La carta de Wentworth para Anne o la de Darcy para Lizzie? Sí, por favor. ¿El discurso del cura en Fleabag? Por supuesto. (Un programa, lo sé, pero tiene un libreto así que lo incluyo acá).

Y esto es sólo la punta del iceberg. Desde casos de identidad equivocada hasta amigos y amantes, pasando por miembros de la realeza o millonarios secretos (hoy en día multimillonarios), amores prohibidos y embarazos inesperados, los tropos románticos son populares y por una buena razón. ¿Tenés alguno que te guste? ¿O que te guste odiar?

Moira Daly

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