Escribir, para mí, incluye varias etapas. Desde tener una idea a transformarla en una trama, a escribir la historia en sí en un cuaderno o dos, después tipearlo, leer el borrador y editarlo, tener un lector o dos que me hagan una devolución, hacer otra ronda de ediciones, mientras pasan semanas o meses entre chequeos…Después viene el formateo de tanto el e-book como la versión impresa, además de definir el tema de la tapa. Y por último —pero no por eso menos importante— está preparar y programar el contenido de la página web y los posts para Instagram y Facebook. Entonces, hay bastantes cosas involucradas y eso ni incluye marketing o promoción más allá de lo que suba ocasionalmente a Instagram y Facebook.
Mientras hay bastantes cosas que me pueden distraer, durante todo el proceso, cuando se trata de escribir, también hay algunos desafíos, sin importar cuánto me organice.
Por más que la trama esté esbozada y tenga una estructura clara y una guía capítulo por capítulo, aunque haya un concepto en mi cabeza de lo que quiero escribir, no hay nada que evite que nuevas ideas aparezcan en mi mente. Entonces necesito correrlas a un costado y esperar y ver si vuelven y las escribo, o si simplemente van a desaparecer.
A veces, cuando sé que me apuro con un capítulo porque me interesa más escribir el que le sigue, tengo que frenar la necesidad de editarlo en el momento, ya sea en el cuaderno mismo o tipeándolo y trabajando sólo en esa parte. Esto no dura mucho — cambiaría mi proceso demasiado y perdería el ritmo de escritura.
Sumado a eso, está la falta de paciencia general que siento, usualmente cuando estoy más o menos a un cuarto de terminar la historia. Y si combinamos esto con mi tiempo un tanto limitado de escritura, la falta de paciencia sólo crece más día a día. La única manera de controlar esto es seguir escribiendo.
A veces los últimos capítulos necesitan bastante más trabajo que los primeros, lo que es un reflejo de mi estado mental mientras los escribo.
Y finalmente, entre los desafíos mencionados hoy, está tipear (o pasar a la computadora lo escrito a mano). Me encanta hacerlo — me gusta tipear, puedo escuchar música, encuentro errores ortotipográficos o hago pequeñas ediciones a medida que avanzo…pero también lleva mucho tiempo y, cuando el clima está especialmente lindo, prefiero estar afuera, por lo que hay una menor productividad que, ponele, en invierno.
Entonces, estos son algunos de los desafíos que tengo mientras escribo. ¿Tenés algunos que hayas aprendido a controlar o que te molesten?

