Las distracciones pueden ser buenas. Pero sólo en la medida justa. A veces quiero escribir pero otras actividades sacan lo mejor de mí. Sin ningún orden en particular…
Los libros pueden distraerme. No los míos, sino novelas que me encantan, que me consumen, que me impiden hacer casi cualquier otra cosa. ¿Algunos ejemplos? Marian Keyes, Mhairi McFarlane, Tana French, Julia Quinn y Beth O’Leary, entre otros. Y cuando tenés una lista de libros que querés leer en constante crecimiento, manejar dos pasiones puede ser un desafío.
Algo que se complica más cuando se suman a la ecuación programas de televisión, películas y documentales. Y videos de YouTube. Hay tantas cosas que disfruto mirar y sobre las que tengo curiosidad, y es una actividad que no siempre requiere el mismo enfoque, o incluso la misma postura, que escribir (y definitivamente editar). Así que es bastante fácil pasar más tiempo mirando algo que escribiendo.
En una nota algo similar, las redes sociales (es decir, Instagram) pueden hacerme perder la noción del tiempo. Ya sabés cómo es: querés ver una foto o dos y de repente pasa una hora.
Ups.
Y luego está la investigación.
Sí, es parte de todo el proceso de escritura, edición y publicación, pero algunos recursos pueden ser un agujero negro. Siempre hay algo para verificar o investigar, y mi curiosidad generalmente me lleva a más cosas y artículos. No importa cuán irrelevantes puedan parecer cuando me acuerdo de lo que estaba investigando al principio, perderse mirando diferentes hechos puede ser bastante entretenido, incluso si también es una distracción importante.
Una consecuencia positiva de esta “distracción” particular es que puedo terminar con más ideas para otras historias o para los pasados de los personajes, o puedo encontrar más información para dar un poco más de profundidad o contexto a las cosas.
Y un último tipo significativo de distracción es quizás el mejor de todos: mi vida social. Juntarme con amigos o familiares, hacer Facetime, chatear, llamar a alguien… Hay más de una manera en la que mi vida social puede aparecer, desde ponerme al día hasta anuncios sorpresa que dan lugar a llamadas espontáneas… Sin importar qué, ponerse en contacto con los seres queridos es genial. Entonces, si bien considero esto una distracción, no tiene una connotación negativa, ya que siempre es una situación más que bienvenida, sin importar lo que esté haciendo o tratando de hacer.

