Hay muchas recomendaciones y sugerencias sobre escribir que se pueden encontrar en básicamente cualquier lugar. Hay autores que pueden permitirse el lujo de tener una rutina de escritura estricta (por ej., de 8 a 17hs), pero la mayoría tiene un trabajo a tiempo completo o parcial. Esto significa que hay que encontrar el tiempo para escribir.
Puede ser todo un desafío entrar en el ritmo creativo si sólo podés dedicarle un par de horas (o menos) por semana, entonces algunas frases alentadoras pueden ayudar a mantenerte enfocado.
Voy a estar parafraseando, pero acá hay algunas ideas bastante conocidas para seguir motivado.
Primero, cien palabras son mejor que ninguna. Empezar y escribir algo es mejor que nada, entonces relajate si no llegaste a tu objetivo. Y alineado con esto, no podés editar lo que no escribiste. Entonces, no importa qué tan mala pienses que es la idea o qué tan poco seguro estés sobre cómo encaja con el resto, sólo escribila. Podés editarla más tarde (o borrarla, si realmente no va).
Claro que a veces las ideas llegan en los peores momentos, como cuando te estás quedando dormido. O si te acabás de despertar y estás perezoso o lento. Muchas veces me dije que me iba a acordar de la idea. ¡Ja! Por esto, hay un cuaderno en mi mesita de luz que ocasionalmente recibe garabatos que casi puedo entender a la mañana siguiente.
Cuando se trata de escribir propiamente hablando, el dicho va que hay que escribir sobre lo que se conoce. Aunque esta es una buena idea (no creo poder presentar correctamente lo que se siente vivir en la luna para un astronauta), no tomo esto como un concepto limitante. En lugar de interpretarlo como “escribí sólo sobre lo que viviste”, lo pienso como “investigá”. Podés aprender sobre lo que vas a escribir, aunque no tengas una experiencia propia. Pero no hagas una investigación básica o insuficiente si hay un componente de realismo (por ejemplo, el marco).
También pienso en “escribí lo que quieras leer”. A veces me frustran cosas que leo (quizás algunos tropos románticos no me encantan) y eso hace que se me ocurra una idea que aborde un conflicto similar en una manera que me interese más.
Claro que lo más importante es que encuentres lo que funciona para vos. ¿Cuál es el momento más productivo? ¿Preferís música o silencio? ¿Te gusta escribir a mano o en computadora? ¿Esbozás todo antes de arrancar o dejás que la historia fluya a medida que avanzás?
Probá distintas opciones hasta que encuentres las que te ayudan a estar enfocado y motivado.
Y último —pero no por eso menos importante— “Todo el mundo es un escenario, y todos los hombres y mujeres meros actores…”. Nadie puede contar la misma historia que vos y todos tenemos algo que mostrar. ¡No tengas miedo, sentate (o parate) y escribí!

