Después de All Too Well y I Will Survive, es el turno de Zoe en Everlong, quien tiene que enfrentarse a noticias inesperadas que le cambian la vida. Así como pasa en los libros de Darcy y Lauren, esta historia se fija en cómo la situación de Zoe la obliga a hacer un poco de introspección (introspección sobre la que puede haber estado en negación hace bastante tiempo).
Su viaje es distinto al de sus amigas porque no tiene los mismos objetivos profesionales o un gran plan, sino que va manejando las cosas a medida que se van dando. En lugar de eso, Zoe necesita considerar qué significa la maternidad para ella, cuando su propia mamá se fue cuando ella era chica y nunca hizo un esfuerzo muy grande por aceptar y procesar sus sentimientos al respecto.
A diferencia de los otros libros, no hay un personaje puntual (o un par) que sean rivales de Zoe. Esta fue una decisión consciente que tomé mientras esbocé la trama y tiene que ver con dos razones principales.
Primero y principal, sabía que quería que los temas de Zoe fueran, en su mayoría, internos, y que ella fuera la que se obstaculizaba (inconscientemente) de realmente avanzar o buscar cosas.
La segunda razón es que no quería que Eric, Emily o ningún otro personaje fueran retratados de alguna manera que pudiera terminar en relaciones tóxicas o algo así. Esta historia no se trata de eso; quería que Zoe se encuentre con personas que respetan los límites, que no son terribles comunicándose y que no fueran un obstáculo de una dimensión.
En cualquier caso, la historia de Zoe la hace volver a su pasado, revisar el verdadero efecto de la partida de su mamá —y cómo afectó casi todas (o todas) sus relaciones— y lo que quiere para su futuro, ya que es la primera vez que realmente está pensando sobre eso.

