A ver, ¿necesito decirlo? Si leíste algo de Maggie O’Farrell, vas a entender. Después de todo, sus personajes son complejos y están muy bien desarrollados, los marcos son genuinos —sean contemporáneos o históricos— y los conflictos evolucionan de una manera angustiante y realista.
El tema es, habiendo leído algunas de sus novelas (un par están en mi lista eterna de libros para leer), sé que tengo que tener un cierto estado emocional y mental para agarrar el próximo. Las historias pueden estar escritas de una manera hermosa y los personajes son tan ricos como pueden ser, pero no son novelas relajadas de playa.
Uh, cómo lloré con Hamnet.
Las situaciones presentadas no son felices. Desde viudez joven a relaciones abusiva, la pérdida de un hijo a dinámicas familiares complicadas, estos no son temas divertidos.
Y mientras otros escritores (como Marian Keyes) agregan humor como parte de su gran receta, Maggie no va por ahí. Y no es una comparación; el comentario sólo está acá porque, por ejemplo, Marian abarca esos mismos temas pero de una manera totalmente distinta.
El punto es que distintos autores pueden ir por el mismo tema en distintas maneras, y el estilo de Maggie O’Farrell es tan conmovedor como puede ser.
La primera novela que leí de Maggie fue The Distance Between Us, y uf, qué introducción a su estilo. Después vino After You’d Gone, y uff, cómo me atrapó. Los giros, el dolor, el amor, el duelo, el todo.
Y después…Bueno, no debería sorprender que leí Hamnet dado mi interés general en Shakespeare. Y uy, cómo me pegó. ¿Estaba llorando al final? Sí.
El marco fue tan consumidor y cautivador, la tensión iba aumentando tanto, y aunque sabía más o menos a dónde iba la historia, igual me perdí en ella. Es una novela inquietante y persistente, de la mejor manera posible. Y eso aplica a todas las novelas de Maggie.
The Marriage Portrait está en mi lista para leer, y sé que me va a encantar y que me voy a perder en ella. Sólo necesito estar en un momento de mi vida en el que no esté estresada por exámenes, mudanzas, trabajo, o cualquier cosa que pueda restar a la experiencia.
Quiero decir, si me va a atacar emocionalmente un libro, quiero darle lo más posible de mí para que pueda triunfar.
De nada, Maggie O’Farrell. Y gracias.

