Estoy cursando mi segunda maestría (esta es en Literatura y Cultura Inglesa, en Johannes Gutenberg Universität en Maguncia). Tengo bastante para leer y escribir, como es de esperar, además de que hay varias actividades que me sacan tiempo (ir a comprar comida, ir al gimnasio, estar con amigos, conocer la ciudad, distraerme, etc.).
No tengo tanto tiempo libre para escribir como antes, pero eso no importa porque tengo que hacer el tiempo para escribir — sino me vuelvo un poco (más) loca.
Aunque esté escribiendo algo para la maestría, es algo académico y no está relacionado a ninguna de las historias o los personajes sobre los que quiero escribir. Y, como de costumbre, docenas de ideas aparecen en mi cabeza, impacientes por convertirse en algo concreto o por evolucionar y transformarse en otra cosa.
Entonces, a pesar de no tener tanto tiempo para escribir como tenía antes de venir a Alemania, intento dedicarle una hora, día por medio, a mis historias. A veces lo logro, otras veces no. Pero, por ahora, tuve la suerte y la buena organización para dedicarle por lo menos tres horas por semana a escribir.
Puede ser que pienses que eso no es mucho, y tenés razón — no escribo un capítulo por hora. Pero por algún lugar hay que empezar mientras manejo mi agenda y me adapto a los requisitos de cada clase, y no poder escribir tanto como me gustaría usualmente me deja con hambre de más — lo que significa que cuando me siento a escribir, tengo muchas ganas de agarrar la birome y empezar a escribir, a diferencia de otros momentos en los que tenía mucho tiempo para escribir y procrastinaba un poco (o mucho).
Poder escribir profesionalmente, sin necesitar trabajar para llegar a fin de mes, es un privilegio que no tienen muchos escritores. Pero en la medida en que se haga el esfuerzo para agendar un tiempo de escritura —o lo que sea que te encante hacer— tal vez es suficiente para hacerte feliz hasta que puedas convertir a la actividad en una mayor parte de tu agenda.
¿Cuál es tu pasión? ¿Hacés tiempo para dedicarle? ¿Cómo?

