Una vez que estás satisfecho con tu manuscrito, es hora de encontrar un agente — si vas por la ruta tradicional de publicación. Esto significa mucha investigación decidir a qué mercado geográfico apuntar, definir el género y el público objetivo, y después buscar. Buscar en páginas web o guías de publicación la lista de agentes de acuerdo a los géneros que representan (o que buscan representar), elegir a los que parezcan ser la mejor opción, trabajar en una carta de presentación, mandarla, y después presentar los materiales.
Esto toma tiempo, hay más solicitudes de manuscritos que agentes aceptándolos, y todo el proceso puede ser agotador, emocionalmente y psicológicamente, además del tiempo que consume, y un poco desolador.
Entonces, cuando un mail llega ofreciendo representación, la felicidad puede dar lugar a decisiones rápidas, pero es importante saber que no todo es lo que parece.
Lamentablemente, las estafas son una parte real del mundo editorial y está bueno tener una idea clara sobre cómo tener cuidado.
Primero está el caso en el que el agente requiere una tarifa, ya sea para leer el manuscrito, como un adelanto de la representación, o por el motivo que sea. Los agentes literarios reciben una comisión de alrededor del 15% (dependiendo de ubicación y mercado) después de vender tu manuscrito — no tenés que adelantar el pago de nada y menos de tu propio bolsillo.
Otra estafa puede ser un agente que te dirige a una editorial que te pide que cubras los gastos de la edición. Esto es una editorial de autor y el agente puede recibir un porcentaje por ese trabajo. Es una cosa si estás eligiendo este tipo de sistema —en el que cubrís el costo asociado a publicar tu manuscrito— pero asegúrate de entender cuál es el acuerdo que te están ofreciendo y cuáles son los gastos que puedan surgir. Acordate, en una editorial tradicional no se espera que pagues nada.
Y otra estafa a la que hay que estar atentos es cuando un agente te pide que contrates a un editor (freelance) para que edite tu manuscrito antes de presentarlo a una editorial. Sí, tu trabajo puede requerir algo de corrección y una sugerencia así puede tener sentido — a menos que te estén dirigiendo a una persona específica que le ofrezca una comisión al agente.
Hay otras estafas posibles, pero estas son las principales y de las que tenés que tener más cuidado.
¿Otra sugerencia? Leé el contrato que te ofrezcan con muchísimo cuidado, considerá las fechas para el manejo o posesión de los derechos, informate sobre qué va a ser necesario que hagas o presentes (no sólo financieramente), y si es posible, que lo mire un abogado también.
Si estás en el usualmente difícil camino de buscar un agente literario, tené estas estafas en mente para saber de qué tenés que cuidarte. Nunca pagues nada por adelantado (a menos que estés auto-publicándote u optando por una editorial de autor), googleá la agencia o compañía que te contactó, ¡y preguntá!

